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Juan Jiménez Chunga sobre la toxoplasmosis: “El gato no es el problema, sino nuestras costumbres alimenticias”


El catedrático de la FCB también advirtió que en los grupos de riesgo están las mujeres gestantes y que el contacto con gatos infectados podría causar que el bebé nazca con deficiencias o malformaciones congénitas.

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Los gatos deben ser desparasitados, alimentados con alimentos propios de él y no con carne cruda. (Foto: Andina)

El director de la Escuela Profesional de Microbiología y Parasitología, Juan Jiménez Chunga, aseguró que si bien los gatos son los principales transmisores de la toxoplasmosis, ellos no son el problema, sino las costumbres alimenticias de la población y otros factores.

El catedrático de la FCB, quien lidera el estudio "Comportamiento de los anticuerpos Ig A, Ig M, Ig G anti Toxoplasma gondii en estudiantes universitarios de la UNMSM, factores de riesgo asociados y grado de conocimiento de la toxoplasmosis", explicó las causas de la enfermedad producida por el T. gondii.

“En el caso del gato, es el hospedero definitivo, que excretan ooquistes al ambiente, forma infectiva con gran significancia en la cadena epidemiológica del parásito. Los gatos se contaminan siendo chiquitos. De acuerdo a la estadística y estudios, el gato puede eliminar los ooquistes entre los seis y al año de edad, después ya no hay riesgo. Si uno quisiera tener un gato, pues debería estar en la casa y no en libertad”, manifestó.

En ese sentido, explicó que los gatos deben ser desparasitados, alimentados con alimentos propios de él y no con carne cruda. Estimó que quizás la mitad del planeta estaría infectada con el toxoplasma y que el principal problema es que nuestro sistema inmune pueda ser afectado y se reactive el parásito.

“Hemos visto que de acuerdo a los factores de riesgo, consumir carne cruda de cualquier tipo y si es insuficientemente cocida, puede conllevar a que podamos contaminarnos con este parásito, puesto que vamos a encontrar los estadios de quiste tisulares del parásito en estas carnes. Por allí va la idea”, subrayó.

Jiménez Chunga también advirtió que en los grupos de riesgo están las mujeres gestantes y que el contacto con gatos infectados con la toxoplasmosis, podría causar que el bebé nazca con deficiencias o malformaciones congénitas. Por ello, una manera de prevenir la enfermedad sería consumir alimentos debidamente cocidos o lavarlos antes.

“Si yo tengo la costumbre de comer carne insuficientemente cocida, de repente puedo tener el quiste tisular ya instalado en mi cuerpo. Basta que mi sistema inmune baje, eso hace que el parásito despierte y pueda producir la enfermedad”, sentenció.

El dato

El equipo de investigación está conformado por la Mg. Julia Castro Hidalgo, la bióloga Azucena Ñaupay y tesistas como Débora Terres y Camila Gutiérrez. También cuenta con el apoyo de la Dra. Maritza Calderón y la Dra. Manuela Verástegui, ambas investigadoras y docentes de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).