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Dos científicas ganan el Premio Nobel de Química 2020 por “tijeras genéticas” CRISPR-Cas9


La francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna “han reescrito el código de la vida”, pues tiene el potencial de mejorar cultivos e incluso resucitar especies, según afirmó la Real Academia de las Ciencias sueca.
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Dos mujeres ganaron el Premio Nobel de Química 2020. (Foto: Youtube/nobelprize)

    El Premio Nobel de Química de este año fue entregado a la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna, creadoras de las “tijeras genéticas” CRISPR / Cas9 con las cuales “han reescrito el código de la vida”, según la Real Academia de las Ciencias sueca.

    Gracias a estas “tijeras”, los investigadores pueden cambiar a voluntad el ADN de animales, plantas y microorganismos con una precisión extremadamente alta, con lo cual se podría mejorar cultivos e incluso resucitar especies. Sin embargo, lo más destacable es que podría contribuir al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer y hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias.

    Charpentier y Doudna investigaron el sistema inmunológico de una bacteria Streptococcus y "descubrieron una herramienta molecular que se puede utilizar para hacer incisiones precisas en el material genético, lo que permite cambiar fácilmente el código de la vida", señaló la Academia Sueca.

    Ya en el 2015 las dos bioquímicas fueron galardonadas con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2015 por desarrollar "una tecnología que permite editar genomas de manera sencilla y precisa, y manipular el ADN de plantas, animales y humanos".

    La virología también tuvo predominancia este año, pues el Premio Nobel de Medicina fue otorgado a los estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice y el británico Michael Houghton por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.

    El descubrimiento de este virus ha hecho posible desarrollar fármacos antivirales que “por primera vez en la historia permiten que la enfermedad se cure, lo que abre la puerta a poder erradicar el virus de la hepatitis C del planeta”, según la Academia sueca.

    Del mismo modo, ha permitido desarrollar tests sanguíneos mucho más sensibles que permiten detectar la mayoría de muestras de sangre infectadas y evitar así la trasmisión de la infección en buena parte del planeta.

    Cabe indicar que la hepatitis C afecta a un total de 70 millones de personas y provoca 400.000 muertes anuales. Es, además, una de las principales causas de cáncer de hígado y de trasplante hepático.