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25 de marzo de 2026

Con una trayectoria construida desde el interés por la investigación científica y una apuesta decidida por ampliar sus horizontes académicos, Anthony Junior Calle Calderón, egresado de la Escuela Profesional de Ciencias Biológicas con mención en Zoología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue seleccionado para acceder a la beca Monbukagakusho Scholarship (MEXT), un programa financiado por el gobierno japonés que le permitirá realizar estudios de posgrado en Kanazawa University, una de las instituciones reconocidas por su desarrollo en investigación científica.
La beca cubre integralmente su formación académica, así como pasajes y manutención durante su permanencia en Japón, donde desarrollará una investigación orientada al diseño de herramientas moleculares de diagnóstico más precisas para cáncer, con especial atención en el marcador RB1-SUCLA2, una alteración genética recientemente vinculada a comportamientos tumorales agresivos.
Para Anthony, esta oportunidad representa mucho más que un nuevo paso académico. Significa ingresar a un entorno internacional de alta exigencia, donde espera contrastar sus capacidades con investigadores de distintos países y fortalecer una visión científica más amplia. “Llegar a una universidad que promueve la investigación conjunta internacional me permitirá intercambiar conocimientos con profesionales de primer nivel y observar distintas perspectivas para crecer profesional y personalmente”, comenta.
Su incorporación a Kanazawa University también lo vinculará al instituto de investigación oncológica de esa universidad, donde trabajará bajo la asesoría de Chiaki Takahashi, investigador reconocido por sus aportes al estudio de mecanismos moleculares asociados al cáncer. Allí, Anthony centrará su trabajo en el desarrollo de un sistema diagnóstico asociado a la deficiencia RB1-SUCLA2, una deleción cromosómica que afecta simultáneamente genes clave relacionados con el control del ciclo celular y el metabolismo mitocondrial.
Su interés por esta línea de investigación no surgió recientemente. Desde sus años de formación universitaria tenía claro que deseaba orientarse hacia la biología molecular, particularmente al diagnóstico molecular del cáncer. Ese objetivo fue guiando sus decisiones académicas y su forma de construir experiencia. La posibilidad de investigar sobre este marcador responde, además, a un interés por aportar a diagnósticos más precisos que permitan tratamientos personalizados y mejores pronósticos para pacientes oncológicos.
Aunque su formación de pregrado estuvo inicialmente vinculada a la zoología, el tránsito hacia un campo altamente especializado como la biología molecular implicó asumir nuevos retos. Anthony reconoce que uno de los principales desafíos fue ingresar a un área distinta a la que había trabajado durante buena parte de su etapa universitaria. Eso significó estudiar más, incorporar nuevos conceptos y familiarizarse con técnicas que no formaban parte de su formación inicial.
En ese recorrido, la experiencia dentro de la facultad fue determinante. Anthony destaca especialmente el papel del Laboratorio de Reproducción y Biología del Desarrollo, espacio donde encontró la posibilidad de ampliar su formación hacia temas que inicialmente parecían alejados de su especialidad. Allí, bajo la orientación de los docentes José Pino y Betty Shiga, tuvo contacto con estudios relacionados con citotoxicidad y genotoxicidad, líneas que despertaron nuevas preguntas y le mostraron que la formación científica puede abrir rutas distintas a las previstas al inicio.
Más allá de los contenidos específicos, considera que uno de los aportes más importantes de la facultad fue el enfoque investigativo y el pensamiento crítico promovidos durante el pregrado. Esa base le permitió construir una forma de abordar la ciencia con rigurosidad, capacidad de análisis y apertura al aprendizaje continuo, competencias fundamentales para afrontar procesos de selección internacional.
A quienes hoy cursan estudios en la facultad y consideran postular a oportunidades en el extranjero, Anthony les transmite un mensaje directo: atreverse a postular es el primer paso. “Lo peor que te podrían decir es que no”, afirma, convencido de que muchas veces el principal obstáculo está en la percepción de no sentirse suficientemente preparado.
Desde su experiencia, iniciar temprano en investigación durante el pregrado también marca una diferencia importante. Participar en laboratorios, proyectos o grupos de trabajo permite descubrir con mayor claridad hacia qué área se quiere avanzar y acumular experiencia valiosa tanto para la academia como para el sector profesional.
Mirando a futuro, Anthony tiene claro que esta etapa en Japón no es un objetivo aislado, sino parte de una proyección mayor. Su meta es regresar con conocimientos y experiencia que permitan fortalecer nuevas líneas de investigación en cáncer dentro de la universidad y contribuir al desarrollo científico del país.
La posibilidad de formar profesionales altamente capacitados y acercar metodologías de investigación de alto nivel a la realidad peruana es, para él, parte del compromiso que acompaña esta oportunidad internacional. Su historia confirma que la formación científica construida desde la universidad pública puede abrir camino hacia escenarios globales y, al mismo tiempo, mantener un horizonte de retorno y aporte al país.



